Dr. De Alba y Mingitorio.

Asesor y Delegado Personal de Diputado Provincial.

No deja de resultar curioso y hasta chocante que en tiempo de crisis comiencen a escucharse voces a modo de graznidos desafinados que claman por la desaparición de las Diputaciones Provinciales so pretexto de poner en duda su utilidad y los gastos que las mismas generan. Resulta evidente que es el desconocimiento, la ignorancia, quizás la incultura o… ¿por qué no? la ineptitud, el estado natural que ha llevado a alguien a poner en duda la existencia de esas instituciones tan profundamente arraigadas en la praxis popular como lo son las Diputaciones Provinciales.

 Crisol de ciudadanos-modelo que han hecho de su vida una forma de servicio y sacrificio a sus semejantes, forja de proyectos de desarrollo, progreso y perfección para los pueblos de España, nunca se verá a los grandes partidos políticos de este país poner en duda la existencia o utilidad de tal motor de avance y futuro. Y ahí radica justamente una de las mayores grandezas y facultades de las Excelentísimas Diputaciones: haber logrado un punto de acuerdo entre los partidos, el de no someter jamás a discusión, debate y mucho menos a consulta popular la existencia de las Diputaciones Provinciales.

 Tratar de encontrar sentido y utilidad a una institución que ha venido funcionando desde 1836 significa perjurar de la tradición, esputar encima de nuestros orígenes, olvidar quiénes somos y de dónde venimos. ¿Se le busca sentido quizás al amor?… simplemente está ahí, nos conformamos que aparezca cuando aparece… ¿Se le busca sentido a una manzana?… ¿Tiene sentido una melodía de Mozart?… entonces… ¿porqué buscarle sentido a las Diputaciones Provinciales?.

 Poner en duda los gastos que generan las Diputaciones Provinciales no es, por otra parte, sino una muestra del más puro, y no por ello menos rancio, positivismo materialista. A todos aquellos que se ufanan en denunciar de forma falsa y anónima los supuestos dispendios de las Diputaciones, pregunto, y sólo a modo de ejemplo… si no fuera por la Excelentísima Diputación de Valencia… ¿cómo se hubiera podido financiar la restauración de dos chalecos del torero Juan Jiménez “El Morenillo”?

 Ya lo señaló el Diputado de Asuntos Taurinos, sr. Prieto: “La labor que se ha realizado en el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Generalitat Valenciana ha sido un trabajo exquisito por el análisis de los materiales, los ocho meses que han dedicado a restaurar estos dos chalecos de un torero como El Morenillo de finales del siglo XVIII y principios del XIX que ha sido muy laborioso pero que han dejado en perfecto estado para que quede en esta exposición para muchos años”.  

Quizás alguien podría decir que ese sólo es un ejemplo de buen hacer, gestionar e invertir, pero que se trata de una excepción que viene a confirmar la regla del dispendio. Y yo le digo… mentira: los chalecos de “El Morenillo”,  torero desconocido pero valiente donde los haya, no es sino el capítulo más reciente de una historia de recuperación de nuestra historia y nuestro orígenes en el ámbito de la tauromaquia que comenzó en el 2003, en un programa de intervención sociocultural que ha propiciado las siguientes restauraciones y acondicionamientos de diferentes objetos como:

 – 2009: Traje de luces completo de color azul utilizado por el matador de toros Paco Camino el 27 de septiembre de 1987, día en el que otorgó la alternativa a su hijo Rafi Camino y con el que se retiró de forma definitiva de los cosos taurinos en la plaza de toros de Nimes.

– 2008: Vestido de torear morado y oro que lució Rafael Molina Lagartijo el día de su despedida de la afición valenciana el 28 de mayo de 1893 y estoque utilizado en ese mismo día por el diestro.

– 2007: Vestido de torear negro azabache que el matador Antonio Sánchez El Tato utilizó con motivo de la muerte de su suegro Francisco Arjona Cúchares en 1869

– 2006: Traje de luces y chaleco atribuido al torero Antonio Ruiz El Sombrerero (principios del siglo XIX).

– 2006: Parte derecha de la taleguilla grana y oro que vistió en Talavera de la Reina el diestro José Gómez Gallito el día de su muerte el 16 de mayo de 1920.

– 2005: Capote crema en seda con bordados de azabache de seda que Manuel Granero utilizó por luto de la muerte de su madre. 2005

– 2004: Panoplia con material taurino expuesta en la Exposición Universal de Barcelona en 1888.

– 2003: Chaquetilla grana y oro, chaleco, camisa y corbatín de los hermanos “Fabrilo”, con la que ambos fueron cogidos de muerte en las tardes de del 27/05/1897 y 30/04/1899.

– 2003: Capote de paseo grana con pasamanería que perteneció a Julio Aparicio Fabrilo.

– 2003: Taxidermia Cabeza del toro “Doradito” de la ganadería de Concha y Sierra con el que tomó la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1920, Manuel Granero, siendo padrino Rafael Gómez El Gallo.

 Pues bien… la próxima vez que se escuche aquello de “para qué sirven las Diputaciones”, piense en la cabeza del toro “Doradito”  y entonces quizás llegue a la conclusión de qué sólo por eso… valía la pena inventar las Diputaciones.



Deja un comentario


¡IMPORTANTE! Responde a la pregunta: ¿Cuál es el valor de 12 4 ?